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Estudiar entre grietas y miedo: la dura realidad de miles de escolares en Chorrillos

  • 19 jun
  • 7 min de lectura

Cada mañana, miles de niños y adolescentes cruzan las puertas de sus colegios con la ilusión de aprender y construir su futuro Sin embargo, para una alarmante cantidad de estudiantes, el simple acto de asistir a clases significa convivir diariamente con el peligro inminente y la desidia burocrática del Estado. Más de 4000 estudiantes del populoso distrito de Chorrillos, en Lima, se encuentran actualmente en grave riesgo debido al pésimo estado de la infraestructura educativa de tres instituciones públicas.


Ante esta situación de extrema vulnerabilidad, la Defensoría del Pueblo ha emitido una alerta máxima tras supervisar cerca de 10 colegios en estado crítico en este distrito caracterizado por sus altos niveles de pobreza. La jefa de la sede defensorial en Lima, Estela Lozano, remitió un documento de carácter urgente al titular del Programa Nacional de Infraestructura Educativa (Pronied), Raúl Noblecilla, exigiendo atención inmediata para evitar una tragedia a pocos días del inicio del año escolar .


La "Zona Cero" del Abandono Estatal: Colegios a Punto de Colapsar

El informe de la Defensoría del Pueblo es lapidario y se centra en tres colegios públicos que concentran los casos de mayor riesgo arquitectónico.


I.E. 7042 Santa Teresa de Villa: Grietas y desmonte que amenazan la vida


Uno de los planteles más críticos es la institución educativa 7042 Santa Teresa de Villa, donde las inspecciones evidenciaron grietas profundas en gran parte de sus estructuras vitales, incluyendo vigas, muros y paredes.


El peligro inminente no solo proviene de sus muros resquebrajados. En la parte posterior del colegio persiste un gigantesco montículo de desmonte y residuos sólidos ubicado a una altura superior a uno de los pabellones, el cual podría colapsar sobre las aulas ante cualquier sismo. Los cimientos del pabellón contiguo ya están afectados por una antigua rotura de tuberías que nunca fue reparada de raíz.



Además, el colegio carece de cerco perimétrico en algunos tramos, limitando directamente con las bases de viviendas aledañas cuyos muros también amenazan con desplomarse sobre el patio del nivel inicial. Las autoridades del plantel hacen lo que pueden; la sub-directora señaló que el mantenimiento se ha centrado apenas en módulos prefabricados, trabajos de pintura y revisión de cableado, acciones totalmente insuficientes ante fallas estructurales.


I.E. 7038 Corazón de Jesús: Escolares expuestos a la delincuencia


En el sector de Armatambo, la institución educativa 7038 Corazón de Jesús presenta un cerco perimétrico tan debilitado que un amplio sector colapsó el año pasado. Increíblemente, hasta la fecha Pronied no ha dispuesto su refacción. La zona donde la pared cayó ha sido recubierta de manera improvisada con planchas y vigas de madera, dejando a los estudiantes totalmente expuestos a la delincuencia y a la inseguridad ciudadana.



La preocupación también alcanza a los padres de familia. Una madre de un estudiante del colegio expresó su temor por las condiciones en las que estudian los menores. Señaló que el deterioro de la infraestructura y la presencia de huecos en distintos sectores del plantel generan una constante sensación de inseguridad. "Todos los días tengo miedo de que le pase algo a mi hijo. El colegio está muy deteriorado y los estudiantes están expuestos a muchos peligros. Si ocurre un sismo o alguna emergencia, no sé qué podría pasar. Solo queremos que nuestros hijos estudien en un lugar seguro", manifestó con preocupación.


I.E. 7075 Juan Pablo II: Desprendimiento de bloques de cemento


El grado de deterioro en la I.E. 7075 Juan Pablo II es de tal magnitud que ya se han reportado desprendimientos de bloques de cemento de gran tamaño. Los techos de los pabellones y de aulas que han tenido que ser clausuradas presentan ladrillos descubiertos sin ningún tipo de protección. Los propios alumnos sienten el terror de estudiar en esas condiciones; una estudiante relató con preocupación que el balcón está agrietado y que transitar por la estructura es altamente peligroso.



El Drama Social: El Miedo a la Reubicación Escolar


El deterioro de la infraestructura escolar en Lima representa, además de un riesgo físico, un profundo drama socioeconómico. La posibilidad de inhabilitar estos locales genera pánico entre las familias. La madre de un alumno del colegio Juan Pablo II confesó que, aunque el plantel está en pésimas condiciones, trasladar a los estudiantes a otro colegio resulta inviable económicamente para las familias, quienes envían a sus hijos a esa escuela específica por su cercanía y su difícil condición económica.


Una comisionada de la Defensoría del Pueblo explica que la reubicación escolar es logísticamente un dolor de cabeza. Si el colegio receptor tiene dos turnos, es imposible albergar a nuevos alumnos de un colegio colapsado. A veces, la crisis obliga a dividir la semana en modalidades híbridas (unos alumnos asisten presencialmente de lunes a miércoles y otros jueves y viernes), afectando gravemente el derecho a la educación continua. Sumado a ello, los padres suelen oponerse firmemente a estas fusiones por temas de aumento de distancia, seguridad en el traslado y falta de dinero para pasajes diarios.


Presupuesto Irrisorio: La Burla del Mantenimiento Escolar


Esta crisis profunda responde a políticas públicas fallidas que escapan del control directo de las Unidades de Gestión Educativa Local (UGEL), recayendo la responsabilidad en el Ministerio de Educación y el Ministerio de Economía y Finanzas.


Uno de los factores detonantes es el brutal recorte presupuestal. Según detalla la vocera defensorial, hace unos cuatro años se asignaba un promedio de 15 000 soles anuales para el mantenimiento de un colegio, un monto que ya se consideraba "pequeñísimo" para reparar infraestructura durante todo el año escolar. Actualmente, el Estado ha recortado esa cifra y otorga apenas un promedio de 2500 a 3500 soles anuales por institución.


"¿Qué crees que podrían hacer con 3500 soles al año para hacer el mantenimiento adecuado en colegios enormes?", cuestiona la funcionaria. Este monto, que equivale a unos 250 a 300 soles mensuales, es insuficiente para siquiera mantener las operaciones básicas de limpieza y reparación menor, obligando a muchas escuelas a alquilar sus patios como cocheras para generar ingresos de supervivencia.

El Laberinto Burocrático de PRONIED: Años de Espera para una Obra


El gran cuello de botella institucional es el Pronied. Más allá de sus históricas limitaciones presupuestales, el problema central radica en sus asfixiantes y obsoletos procedimientos. La Defensoría ha detectado que existen expedientes técnicos para ejecutar obras de infraestructura que llevan estancados 6, 7 y hasta más de 8 años desde que los directores iniciaron el trámite.


A pesar de que los modelos de construcción están estandarizados dependiendo si es costa, sierra o selva, la aprobación de los expedientes técnicos pasa por infinitas comisiones burocráticas que paralizan la obra.


Ante el riesgo inminente de colapso, Pronied suele instalar módulos prefabricados de emergencia, ocupando habitualmente los patios y áreas de recreación deportiva de los alumnos. Debido a la insoportable demora de casi una década para construir un nuevo local, hay colegios en el país que llevan dictando clases en estos módulos "temporales" por más de 8 años, convirtiendo la excepción en una regla permanente.


Padres de Familia Construyen Aulas con sus Propias Manos


Frente al abandono estatal y financiero, son los padres de familia y los docentes quienes asumen el rol de constructores para salvar la educación pública. Aunque las cuotas de las Asociaciones de Padres de Familia (APAFA) son estrictamente voluntarias, en la práctica resultan el único sustento real.


La Defensoría del Pueblo documentó casos heroicos y extremos donde, ante la inhabilitación de pabellones enteros y la ausencia de ayuda de Pronied, los padres organizan cuotas especiales, compran los materiales con mucho sacrificio económico y arman las aulas provisionales con sus propias manos para que sus hijos no pierdan el año.


En estos escenarios, la Defensoría exige que las UGEL brinden acompañamiento técnico profesional desde el inicio de la construcción comunitaria. El objetivo es evitar que, tras el enorme sacrificio de los padres, las autoridades estatales clausuren el aula recién construida argumentando supuestas faltas técnicas, lo que terminaría desalentando la buena voluntad ciudadana y retrasando aún más las clases.


Desigualdad Educativa: Colegios Bicentenarios vs. Escuelas Olvidadas


Para entender la magnitud del problema, es necesario mirar la brecha de desigualdad estructural promovida por el propio Estado. En los últimos años, los gobiernos han priorizado la construcción de "colegios bicentenarios" y "colegios emblemáticos", invirtiendo millones en obras modernas y estéticamente atractivas. Sin embargo, la comisionada advierte que "el déficit de infraestructura educativa es abrumador" y estas superobras no logran compensar la inmensa cantidad de escuelas públicas de barrio que están en total deterioro.


"La opinión es que hay que atender a los colegios no solamente por la condición de emblemáticos o bicentenarios, sino por la condición de la necesidad real de esa infraestructura y, sobre todo, en los sectores de menores recursos", enfatiza firmemente la experta defensorial.

Intervención de la Defensoría del Pueblo y un Llamado de Auxilio Nacional


Basada en el artículo 162 de la Constitución Política, la Defensoría del Pueblo supervisa activamente el inicio del año escolar a nivel nacional verificando infraestructura, entrega de materiales y vacantes.


Si bien la institución carece de facultades coercitivas o sancionadoras, ejerce un peso institucional fundamental, derivando los casos de ineficiencia de las UGEL directamente a la Dirección Regional de Educación de Lima Metropolitana (DRELM) o al mismo Ministerio de Educación para forzar la adopción de medidas correctivas.


Por ejemplo, la alerta en Chorrillos obligó a solicitar a la DRELM la actualización urgente del padrón de colegios en alto riesgo en Lima.


Pero salir de esta crisis exige medidas drásticas y creativas. Las autoridades defensoriales sugieren explorar nuevas vías de inversión, como expandir el mecanismo de Obras por Impuestos para la construcción masiva de escuelas, ya que depender exclusivamente del erario público y de las letárgicas comisiones ministeriales hará imposible cubrir la demanda nacional.


Asimismo, urgen recuperar la "vocación de servicio a la ciudadanía" en las instituciones estatales, cuyos funcionarios a menudo maltratan a padres que acuden buscando soluciones.


Finalmente, esta radiografía revela que el derecho a la educación integral no se limita a levantar cuatro paredes de material noble. Como reflexiona la comisionada, la calidad educativa en Perú sigue en deuda: falta de cumplimiento del currículo, deficiente capacitación docente frente a actos de violencia y escasez de materiales para garantizar una verdadera educación inclusiva con estudiantes con discapacidad.


Mientras estas brechas no se cierren con voluntad política real, más de 4000 niños en Chorrillos, y millones en todo el país, seguirán estudiando con la constante zozobra de que el techo de su colegio pueda sepultar sus sueños.

 
 
 

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